ECOSIA – La competencia de Google por el cambio climático.

Este es un arbolito de acacia, plantado en la región Sahel de Burkina Faso.

Dadas las condiciones adecuadas, esta pequeña y frondosa planta se transformará dentro de varios años en un ancho árbol proveedor de sombra y limpiador de aire.

En este momento, árboles de acacia, junto con una variedad de hierbas y césped están brotando en hectáreas de tierra en la región del Sahel ayudando a combatir la creciente amenaza de la desertificación causada por el cambio climático y consecuentes sequías.

Pero estos pequeños retoños no brotaron mágicamente de la tierra.
Son el producto de una cadena de conexiones que llevan de vuelta a un motor de búsqueda llamado ECOSIA.

Ecosia es la creación del empresario alemán, Christian Kroll en el 2009, y se trata de un motor de búsqueda online. En esencia, esta plataforma recauda ingresos de anuncios que aparecen en sus resultaos de búsqueda y los materializa en árboles sembrados. Para entender como es que estas dos actividades que poco tienen que ver una con la otra, hay que entender el funcionamiento y del ecosistema digital armado – y como esto se traduce en una reforestación global.

Aunque parezca una historia demasiada buena para ser verdad, este buscador ha ayudado a plantar más de 52 millones de árboles gracias a su tecnología y equipo sumamente comprometido con la causa.

En lo personal, cuando me enteré de este buscador me pareció un cuento chino.
¿Cómo puede ser que planten tantos árboles con un simple buscador online?
No lo se Rick, parece mentira.
El internet está lleno de farsas y esta podría ser otra, usando de cara iniciativas sociales para vender productos con fines únicamente lucrativos – además, ¿para que y por qué reemplazar Google como buscador predeterminado?

Fueron segundos los que pasaron hasta que permití el lugar a la duda, pero con investigar un poco sobre esta iniciativa podría encontrar algo sorprendente y varias preguntas surgieron.

Para que la iniciativa sea verdaderamente “verde” y no un fake-news en potencia, la infraestructura de la organización debe operar bajo un marco de emisión de carbono netas iguales a cero. Teniendo en cuenta que su misión es de plantar árboles, lo obvio es pensar que dicho nivel debe negativo. ¿Pero, como será el trasfondo inmobiliario y logístico detrás de la organización?
¿Será que generan efectivamente los ingresos pertinentes a través de pautas publicitarias u otros medios, y que destinen las ganancias a solucionar el problema ambiental?

¿Teniendo a Google como competencia indisputable, cuál es el valor agregado tangible en lo ambiental y ético? Y la manera más fácil de abordar el trayecto es empezando con la ruta del dinero.
Empecemos con lo básico: ECOSIA genera ingresos mediante la venta de espacios publicitarios en su buscador.

¿Suena familiar?

El ingreso publicitario es usado para apoyar y financiar lo que ellos denominan “socios locales” sin fines de lucro. En su mayor parte se trata de organizaciones radicadas en el hemisferio sur impulsando iniciativas y proyectos socio-ambientales.

Hasta la fecha, Ecosia cuenta con 7 millones de usuarios activos, que realizan unas 518,913 búsquedas por día. Declaran ganar unos 0,5 céntimos de euro de media por búsqueda a través de la publicidad.
Si llevamos estos números a un caso concreto: cada árbol que se planta en Brasil a través del Programa de Plantación cuesta 1 dólar. En total, su sitio afirma haber donado dinero suficiente para plantar 9,840,000 árboles en tierra brasilera.

Hasta ahora podríamos decir que en vez de tratarse de una organización sin fines de lucros se trata de una empresa de tecnología – lucrativa – con un fin ambiental.

Según sus informes financieros (mayo 2019), su estructura se sostiene con el ingreso publicitario, destinando así el 51.7% de las ganancias a la plantación masiva de árboles. El 49.3% restante se divide en costos operativos como sueldos, impuestos, e infraestructura (21.5%), publicidad para llegar captar nuevos públicos (16.3%), y reservas para inversión en sus proyectos de energía renovable (10.5%). Cabe resaltar que sus fundadores y dirigentes no reciben dividendos.

Ecosia

Claro está, que estos informes fueron publicados por la organización en su propio sitio, y podría dejar la duda a la sospecha. Pero, resulta que en el 2014 la organización fue verificada como una Corporación B, lo que significa que ha sido certificada por la norma B-Corporationque evalúa qué impacto positivo tienen las empresas en sus trabajadores, clientes, comunidad, y ambiente.  Recibir semejante certificado conlleva una auditoría rigorosa, por lo que se puede asumir que los informes financieros son certeros.

Siguiendo la ruta del capital, nos encontramos que esta entidad no asigna directamente dinero a la gente local para que planten árboles, sino que derivan el capital a sus empresas aliadas como WeForest en Burkina Faso o Copaiba en Brasil quienes administran sus herramientas y recursos humanos para tal fin.

Actualmente Ecosia financia 21 operaciones de plantaciones en puntos críticos de biodiversidad, en zonas que “enfrentan amenazas extremas” al encontrarse con al menos 1,500 especies de plantas endémicas, y que hayan sido disminuidas por por lo menos 70%. Esto significa que la plantación de vegetación en estos puntos tendría resultados de alto impacto.

Con las cifras actuales (52 millones de árboles plantados) se estima que por cada búsqueda hecha con Ecosia, estarías sacando indirectamente 1kg de dióxido de carbono de la atmósfera.

Entonces, cuando una organización como WeForest recibe dinero de Ecosia, trabajan con los pueblos aledaños para crear planes de plantación en ubicaciones específicas. 

En Madagascar nos encontramos con que el Proyecto de reforestación Edén (respaldado por Ecosia), contrata y capacita personas de las ciudades locales para ayudar a reponer los Estuarios de manglares forestales en el noroeste del país.

Hasta ahora parece estar todo bien, ¿no? Ecosia realmente está plantando árboles con un sistema de recaudación a través de publicidad, creando una comunidad de alto impacto en el medio ambiente. Pero dicho esto vale resaltar el gato encerrado: los resultados de búsqueda de Ecosia y sus anuncios son impulsado por la tecnología del motor de Bing (¿se acuerdan del primo feo “competencia” de google que nadie usa?).

Si somos minuciosos, tengamos en cuenta que Google utiliza el 100% de energías renovables para alimentar sus centros de datos (entiéndase galpones, hangares, y edificios alimentados con energía renovable), mientras que Microsoft Bing solo saca un 44% de su energía de fuentes renovable, con promesas de bajar sus niveles de emisión por un 75% para el 2030.

Aún así y a pesar de esto, si seguimos el modelo planteado por Ecosia de proliferar plantaciones en área críticas, los niveles de carbón negativo resultantes de la reforestación aumentarán de manera exponencial.
Empieza una cadena virtuosa donde extrae más dióxido de carbono a mayor número de árboles llevando así una huella ambiental sumamente positiva, por lo que el trasfondo logístico y operativo de esta organización proyecta un impacto más tangible al medio ambiente.

Finalmente, para responder la última pregunta sobre como competir contra el magnate para semejante, yo diría que la los resultados de búsqueda usando Ecosia comparado a Google, no difieren mucho uno del otro, y si un uso cotidiano ayuda en su medida a reforestar el mundo, un simple cambio de confort suma.

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