Reed Hastings Netflix

Netflix – ¿Cómo Nació Este Gigante Tecnológico?

Hoy tenemos tan naturalizado el hecho de tener una cuenta de Netflix o ser un ocupa en la cuenta de alguien más, que probablemente nos cueste recordar los tiempos donde solíamos esperar con ansias el ladrillo negro traído de la tienda de alquiler de películas, para luego devolverlo con una buena multa por demora.

¿Pero cómo es que esta naturalización se impuso para quedarse, dejando toda competencia atrás, y convirtiéndose por defecto en la primera opción de consumo audiovisual de más de 80 millones de personas?

Todo empezó en 1997, cuando Reed Hastings, un experto informático y emprendedor estadounidense, olvidó devolver la película Apolo 13 a su tienda de alquiler de video habitual, donde lo multaron con USD$ 40.00 por el retraso.

Indignado y enfadado por semejante desproporcionada multa, tuvo una gran idea que revolucionaría el mercado y haría que la industria de alquiler de video se tambaleara.

Junto con su colega, el veterano inversionista Marc Randolph, Hastings fundó una empresa de alquiler de películas en demanda, sin ningún tipo de tienda física ya que los pedidos se efectuarían por internet.

Las películas llegarían a la casa de los clientes por correo postal, y además prescindirían de los VHS que por aquel entonces era el formato audiovisual estandarizado para el consumo casero de películas; apostarían por el gran potencial del DVD, mucho más ligero para enviar por carta y que además mejorarían notablemente la calidad de las películas.

Vale aclarar que, en aquel entonces, esa idea parecía una locura ya que un reproductor de DVD era algo bastante novedoso, caro, y poco accesible para la familia promedio (solamente el 1% de la población estadounidense poseía uno). El mundo no estaba adaptado a esta nueva tecnología, lo que limitaba el número de clientes potenciales para este nuevo negocio. Reservándoselo únicamente para un público con un cierto poder adquisitivo, pero Hastings insistía en el futuro de esta nueva tecnología demostrando así una increíble visión de negocio.

Si todo esto ya era muy descabellado, Hastings buscó resaltar aún más de los lideres del sector al descartar los pagos unitarios con multas exagerados por devolución retrasada, implementó un nuevo plan de subscripción. La primera oferta que sacó fue de 7 días de alquiler por USD$ 4.00 la película + USD$ 2.00 de envío. El día de su lanzamiento fue un éxito rotundo, de tal envergadura que tuvo que actualizar y fortalecer su página web debido al exceso de tráfico recibido durante las primeras 48 horas. Y fue así que nació Netflix. 

Después de hacer su primer pedido, el cliente podía empezar a recibir sugerencia sobre películas que podrían interesarle en base al análisis de sus gustos y obtener así una experiencia tremendamente novedosa para aquel entonces.

La innovación hizo furor, pero no bastaba para la visión empresarial que tenía Hastings para elevar su startup a un nivel mundial.

Fue entonces en el 2001 que todo cambió, el precio del DVD y de los reproductores bajaron considerablemente, lo que se tradujo a millones de personas adaptando este medio de entretenimiento. Esto proporcionaba una doble ventaja a Netflix: por un lado se crearían nuevos consumidores de un producto con el que comercializaba, y por el otro se aseguraba que estos nuevos consumidores conocieran bien su marca.

El magnate en potencia venía haciendo todo bien. No solo concretó su prueba de concepto, sino que no dejó nunca de lado el proceso creativo en su gestión. De hecho, fue mutando el plan de pago para brindar a sus usuarios una mejor experiencia. Ahora que su base de clientes estaba en aumento, brindó un nuevo plan de pago. Por USD$ 15.00 los subscriptores podían alquilar tantos DVD’s como quisieran, siempre y cuando no tengan más de 4 a la vez, sin fecha de limite ni multas por retraso. Muchos pensaron que se volvió loco, pero Hastings acababa de reescribir las reglas del juego e iba a hacer historia.

netflix

El capital de Netflix en aquel entonces estaba valorado en 5 millones de dólares, fue entonces cuando Hastings buscó adelantarse a las circunstancias y buscó aliarse con el que en un futuro podía convertirse en su mayor competidor: BLOCKBUSTER – la empresa de alquiler de video más importante en los EEUU, con un capital muy importante mayor a USD$ 4.5 billones en ese momento, 60,000 empleados, y más de 8,000 tiendas repartidas en todo el país. Esto fue fundamental ya que, en cualquier momento, Blockbuster podía darse cuenta del gran potencial del modelo de negocio que planteaba Netflix, hacerse con el mercado y provocar la desaparición de la misma.

Hastings pensó entonces, que lo mejor era adelantarse y buscó proponer un acuerdo, Netflix sería el brazo digital de Blockbuster siempre y cuando se respetara el modelo original de subscripción. John Antioco – CEO de Blockbuster que aquello que le proponía su futuro verdugo era una locura. Había cambiado el concepto de pago por película, estableciendo una tarifa fija mensual, ofreciendo una cantidad de títulos ilimitada a sus clientes, y además había eliminado las multas por retraso en la devolución – que suponía una de las mayores fuentes de ingreso para las compañías de alquiler de video.


Por si fuera poco, apostaban por una tecnología que todavía no estaba consolidada (el DVD), y de la cual muy pocos podían disfrutar en aquel momento. Antioco pensó entonces ‘para que cambiar un negocio que ya funciona por uno que no tiene garantías en un futuro’.

Pero como bien se sabe, no podría haber estado más equivocado.

A veces, lo más inteligente es innovar y evolucionar en un negocio que ya está funcionando, porque hay que saber adaptarse a los ritmos cambiantes de la sociedad y d ella tecnología.” 

El segundo paso clave para entender el gran éxito de esta empresa fue una estrategia comercial revolucionaria: incentivar la compra de nuevos reproductores de DVD. Esta jugada brillante llevó a Hastings a establecer acuerdos con grandes gigantes de la industria como Toshiba, Sony, o HP ofreciéndole alquileres de películas gratuitos a los nuevos consumidores de la tecnología.

Fue entonces que empresas como Walmart o Blockbuster vieron el verdadero potencial del DVD, y quisieron apuntarse al negocio que Hastings había ideado. Ellos también querían un pedazo de la torta, pero ya era demasiado tarde. Netflix ya estaba liderando el mercado.

Fue así que empezó entonces una ardua batalla para ver quien de estos tres se quedaba con el mercado. Claro queda que Netflix gane esta carrera ya que Hastings empezó a ver la oportunidad y la tendencia futura del mercado antes que nadie. Hoy en día, sabemos que Blockbuster cerró sus puertas y que en 2013 sus últimas 300 tiendas dejaron de operar; desbancado totalmente por Netflix – aquella empresa que rebotaron completamente al pensar que semejante idea descabellada podía tomarse en serio.

Cualquier retraso en la evolución del mercado, puede hacer que una empresa que funciona al 100% y que está generando grandes ingresos, quede obsoleta de la noche a la mañana.

Uno pensaría que la historia termina ahí, ganando la carrera de alquiler de películas y series, y quedándose con el marcado, pero no. Eso fue solo el inicio. En el 2007 Netflix volvía a dar un paso en gigante, apostando en la tecnología de streaming. Algo que revolucionaría totalmente la experiencia de las películas al agregarle un plus a su servicio – la inmediatez. El cliente podía ver lo que quisiera, cuando quisiera, sin tener que esperar a que el DVD llegara a su buzón.

Al principio Netflix no podía conseguir películas interesantes, ya que comprar derechos era bastante difícil y costoso. Sin embargo, consiguió un contrato con Disney y Sony por lo que desembolsó 20 millones de dólares, ofreciendo así a sus clientes una selección de títulos bastante interesantes. En los próximos meses, consiguió otros acuerdos con productoras importante como Paramount, MGM, y Lionsgate, lo que llevó a mejorar notablemente la cantidad y calidad de oferta del catalogo.

Y si esta lista de maniobras exitosas sucesivas no es suficiente, en 2011 Netflix anunció su primera producción enteramente original, House Of Cards. Este hecho significaría su diferenciado clave y el principio de una nueva era a nivel mundial.

Sin embargo, después de cosechar éxitos tras éxitos, dio su primer paso en falso. Anunció su servidor de alquiler postal ‘Qwikster’ que no era más que un spinoff de su servicio original de alquiler de películas. Tuvo una pésima reacción por parte de sus subscriptores, lo que llevo a perder 800,000 clientes en un mes y que supuso una horrible perdida para la empresa.

Netflix

Hastings no lo dudo y decidió enfocarse plena y únicamente en su servicio de streaming. En los últimos años Netflix siguió produciendo contenido completamente original que les ha seguido proporcionado éxito exponencial con series como Stranger Things, Orange Is The New Black, Narcos, o La Casa De Papel, entre varias más. Estas producciones originales han supuesto una gran ventaja al fidelizar a sus clientes, ofreciéndoles títulos en exclusiva de gran calidad, además de blindar las puertas de su negocio lo que dificultaría la entrada a otras empresas del sector: creó un producto único.

Por mucho que aparezcan otras empresas que ofrezcan contenido audiovisual en streaming – ninguna podrá llegar a tener el contenido exclusivo de Netflix.  Ahora mismo lidera la cúspide de su sector, expandiéndose en varios países y cuenta ya con más de 81 millones de suscritores globales. Todo esto gracias a su fundador Reed Hastings, quien, a través del cambio al DVD, la introducción del modelo de subscripción en tarifa plana, y una apuesta fuerte al streaming, logró romper con un monopolio, convirtiéndose en un pionero de la era digital.

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